El mar nos mece...
Cada mañana me cruzaba con el,solía estar aún dormido,entre cartones en aquel banco frente al mar.Siempre lo miraba un segundo y pensaba si esa noche habría pasado frio..porque estaba allí..que historia se escondía tras aquella barba larga y descuidada..que momentoshabitaban en las arrugas profundas que surcaban su rostro.
Ella esa una mujer de mediana edad,estatura media,rubia,ojos azules que miraban siempre al infinito yescondían una pena honda y una vida anodina y gris.Se dejaba pasear todos los dias por un can pequeño e inquieto que juegueteaba con todo el que se cruzaba en su camino.
La primera vez que los vi conversando y compartiendo un cigarro me resultaron una extraña pareja.Ella tan correcta,tan neutra,tan carente de emociones.El tan lleno de pasado,tan cansado y descuidado,con el abrigo roido y el desaliño como tarjeta de presentación.Solo con el paso de los dias pude adivinar que no eran en absoluto mundos distantes sino paralelos,sus miradas eran pozos donde habitaba otro mundo y en el que no querían que este entrase para perturbarlos.
El espacio que les separaba en sus paseos fué menguando poco a poco al mismo ritmo que lo hacía su melena y barba...Cada vez menos pelo y a cambio unos ojos mucho más grandes y vivos,Ella alegró su indumentaria con algunos detalles de color..un broche por aquí un pañuelo por allá,el carmín alegró su faz al tiempo que mutaban sus ojos,que ahora siempre sonreían.
Y los paseos matutinos se hicieron cada vez más largos y el empezó a vestirse nuevamente con ropas de estreno y ella volvió a pensar que la vida no era tan jodidamente mala y el can los acompañaba meneando el rabo dejándose mimar a cuatro manos.
Y ahora que ha pasado la navidad y la magia va abandonando las aceras me los encuentro nuevamente de paseo y no puedo borrar una sonrisa al verlos pasar,el con su brazo sobre sus hombros,ella dejándose abrazar con cara iluminada,respirando tranquilos,mirando al mar mientras planifican su día y me cuesta reconocerlo sin su camuflaje ni el cartón de don simón...Y sonrio de nuevo y pienso,que sin duda ya no necesita el vino barato para calentarse y que estas pequeñas historias me ayudan a seguir esperando un milagro...













Cata dijo
Que bonito título Nura, y que bonita historia!
Yo también sonrío tras leerte.
Cuantas veces las personas solo necesitan su oportunidad para demostrar verdad?
:)
un beso gordo
29 Enero 2008 | 01:16 PM