El día estaba cubierto y gris,como si de una típica mañana gallega se tratase,pero no,estaba por fin en la ciudad de los rascacielos(después de rayarle la cabeza a mi chico durante dos añitos...lo había conseguido,ja,ja,ja)y ni siquiera la lluvia íba a estropearme los pocos dias que teníamos para empaparnos(que paradojico,no?) de esta ciudad.
El cambio horario nos tenía medio atontados,pero también nos desvelaba y como somos del norte, aprovechábamos esto para salir del hotel a horas intempestivas para unas vacaciones,las 7,30 o las 8,00 de la mañana.Salíamos bien pertrechados y nos dejábamos llevar por las hordas de americanitos( y resto de habitantes de NY que no lo son,osea, la mayoría)hacia paradas de metro y delis donde calmar nuestro apetito.
La cultura del usar y tirar que invade aquel pais se dejaba notar desde el primer instante.Tortitas,fruta o tostadas,servido siempre en sus cajitas plásticas,dentro de otras bolsas plásticas que acompañaban a los plásticos vasos en los que se servía el café,inundaban en pocos minutos las enormes papeleras que vigilaban los locales.El primer día me chocó,el séptimo quería una taza de verdad!!! un plato!!o un tenedor!! seré una pirada,pero lo echaba de menos.
Pasamos del cafe con galletas de casita a ponernos puos por las mañanas...si allí tomaban el desayuno de los campeones...no íbamos a ser nosotros menos,no??asi que los cafés de medio litro,que llevan pegados a la mano todos los yankis,pasaron a formar parte de nuestras mañanas...eso si,son agua pura asi que los niveles de cafeina no subían ni de coña.Engordaba cada mañana solo mirándolos engullir...bueno,miento,me mimeticé tanto que acabé engulliendo igual que ellos.Ja,ja,ja...
El metro nos parecía un mundo a explorar(si,podeis reiros...los de provincias somos así...)pero enseguida le pillamos el truco y nos movíamos como pez en el agua y lo mejor de NEW YORK es que está tan cuadriculadamente diseñada que hasta una desorientada como yo se puede mover perfectamente sin perderse.
Lo primero que vimos al llegar hacia el hotel,de noche,fué el sky line de la ciudad y si,lo reconozco,me quedé impresionada,es tan peliculero,tan iluminado,tan bonito!! me encantó.
Una noche,varios dias después repetimos el entusiasmo al pillar el ferry nocturno hacia Brooklyn..frios aparte,una maravillosa visión,el agua salpicándonos la cara y las luces de la ciudad de fondo,como si de un decorado teatral se tratase.Lugar y momento ideal para declaraciones románticas de cualquier tipo(nosotros como somos cínicos y descreidos no aprovechamos la ocasión..)
Sin duda las luces a todas horas,en todos los lugares ,es la tarjeta de presentación de la ciudad,su característica principal y cuando a las 2 de la mañana echas una visual, una dicotomía interior hace que te fascines y repulses al mismo tiempo el espectáculo.Por un lado no pude dejar de sentirme en medio de una peli,de disfrutar de tanta lucecita...por otro pensé por un instante en el despilfarro electrico sin ningún fin,unicamente estético y me acordé del sr Al Gore y su falsa postura..su doble moral,o ley del embudo...bueno,llamadlo como querais,por mi barrio hipócritas,les denominamos..ja,ja,ja
Los pensamientos cruzados se transcurrieron a lo largo de los dias,con momentos de disfrute y otros de crítica y cierta repulsa pero estaba de vacaciones,asi que la mayor parte del tiempo lo disfruté...y ahora que ya han pasado los meses y se desdibujan mis recuerdos,paso a contaroslo,porque es ahora cuando puedo permitirme pasar todo por el filtro de mi coco y poner pinceladas personales donde la memoria no llega..que al final es de lo que se trata,no?para lo demás ya están las guias...